Embrujo del puente de Triana

Los girasoles, derretidos mirando al asfalto, mientras dejaba una sal hecha mar a sus espaldas. Sol no brillaba, con una pereza anormal que dormía entre nubes. Allí, a su llegada, una luz llena de aromas le embargó el alma. Al desconocimiento del lugar, le asaltaron las dudas de si había abrazos que lo anudarían. BajoSigue leyendo “Embrujo del puente de Triana”