De Málaga a Shangay, no un adiós. 

   Hoy estoy triste. Aún no he llorado, quiero hacerlo, aunque él era siempre el maestro de la sonrisa. Hoy Málaga, ha amanecido lluviosa, con un gris poco de abril. Quizás siga aguantando las ganas de llorar, aunque llevo tres horas para hacer este texto, evitando hacerlo.  Yo era su Aladino, él mi genio. YSigue leyendo “De Málaga a Shangay, no un adiós. “