Llora el alma sin consuelo tras abrir en canal el pecho

He arrinconado un recuerdo. Una emoción que se ha perdido. Cogida de mi mano la llevo bajo mi alivio. Te la entrego a ti.

—Aquí tienes tu sentir.

Cierro tu pecho rajado y tu alma deja de llorar.

—No pierdas más el corazón.

Tu vecino se queja: Se le empañan los cristales, una mancha en el techo de humedad. Otra vez vuelves a llorar.

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Tu piedra en el camino

¿Qué haré aquel día cuando no pueda ir contigo?
Cuando llores con el pecho en un puño y brinques como un sapo.
Cuando grites con sordera y gimas en un placer fingido.
Cuando pronuncies otros nombres, tal vez el mío entre ellos,
y no tengas ningún suspiro.
Cuando cantes esa canción que esté de moda.
Cuando enfríe la sopa o bebas vino.
Cuando rías, hables, te duermas y al día siguiente te levantes.
Cuando ames y no sea mi cuerpo del que comas,
mi boca tu fuente, mi sexo el deseo.
¿Qué haré aquel día cuando yo no pueda seguir viviendo?