#Recomiendo leer: Media vuelta

El gordito, así es como su autora y yo, llamamos a este libro. “Media vuelta”

¿Por qué ese título? Por el significado de dar un giro de 90 grados, porque de eso se trata dar un cambio en la vida, de dejar ese camino y darse la vuelta. Y en esos giros, conseguir disfrutar de todas sus letras.

“Media vuelta” no es un libro de amor, aunque el amor esté presente. Es un libro de superación. El hilo conductor es la violencia de género, y cómo la afronta su protagonista, en este caso, un hombre: Héctor. Él pierde a su mujer, sueña con ella y, su figura se aparece para decirle: Ve. Esa simple palabra desencadena toda la historia. Pero en este libro no es le único problema, cada uno de sus personajes tendrá que luchar contra sus propios demonios del pasado y el presente.

Esta novela coral de inmensos personajes, está ambientada en Australia, aunque una de sus grandes cualidades, es que perfectamente, podría estar ocurriendo dos calles más abajo o arriba, de la tuya. Destaca además la humanidad, cada uno es imperfecto, tienen sus borderías y sus malos humores, sus malas leches y sus luchas por algo tan cotidiano que se llama vivir.

Yo tengo que confesar, y confieso, que lloré. El momento en el que el protagonista se derrumba, para mí fue el mejor de todos. Como echa de menos a su mujer, pero sabiendo que no podrá volver a verla, necesita que lo guíe, que lo ayude en poner en orden su corazón. Y esta confesión, va a suponer que la autora me ataque, porque he estado yo tutoricé todo el proceso creativo y durante meses, leía, corregía y me peleaba con Alicia Adam hasta llegar a luchar con imprenta para tener este libro en la calle.

¿No lo has leído? Debes de hacerlo.

Llora el alma sin consuelo tras abrir en canal el pecho

He arrinconado un recuerdo. Una emoción que se ha perdido. Cogida de mi mano la llevo bajo mi alivio. Te la entrego a ti.

—Aquí tienes tu sentir.

Cierro tu pecho rajado y tu alma deja de llorar.

—No pierdas más el corazón.

Tu vecino se queja: Se le empañan los cristales, una mancha en el techo de humedad. Otra vez vuelves a llorar.

Tu piedra en el camino

¿Qué haré aquel día cuando no pueda ir contigo?
Cuando llores con el pecho en un puño y brinques como un sapo.
Cuando grites con sordera y gimas en un placer fingido.
Cuando pronuncies otros nombres, tal vez el mío entre ellos,
y no tengas ningún suspiro.
Cuando cantes esa canción que esté de moda.
Cuando enfríe la sopa o bebas vino.
Cuando rías, hables, te duermas y al día siguiente te levantes.
Cuando ames y no sea mi cuerpo del que comas,
mi boca tu fuente, mi sexo el deseo.
¿Qué haré aquel día cuando yo no pueda seguir viviendo?