#Recomiendo #leer “Hoy no hay culpables” de Ana Gómez Perea

Es muy fuerte el orgullo que se siente cuando uno mismo, cuando se aventura en sacar su primer libro. Pero es muy curioso y, sobre todo, muy satisfactorio, cuando lo hacen otras personas a las que tú quieres tanto y sin darte cuenta, han estado contigo siempre.

Es el caso de Ana Gómez, una mancha letras de profesión oculta, tan oculta que ni ella misma sabía (o quería darse cuenta), que era una escritora en potencia. Con “Hoy no hay culpables”, saca al ruedo de las librerías un libro de relatos, tan sumamente precioso, como una alegoría al buen escribir. En este conjunto de páginas, recoge desde uno de sus primeros relatos (que recuerdo leer cuando era compañera de pupitre literario), hasta los más nuevos. Y sorprende que todos, no uno ni dos, sino todos; son una magnífica lanzadera para hacer con ellos películas enteras. Su pasión se regreja en cada letra y en la forma que tiene que contarte.

Yo en particular me quedo, con esa mujer que tiene un cierto problema en el cementerio mientras visita a su madre. O los recuerdos del verano, que mecen la memoria, que incluso, huelen crema de sol y salitre. Y los cortos, que se hacen inmensos.

Ana se ha formado y sigue formándose, (bueno ella ya está formada, pero me refiero literariamente); en los talleres de escritura creativa de Mitad Doble. Los dos, hemos tenido la gran suerte de formar parte de los alumnos de nuestro admirado Augusto López, el cual ha formado a ya, muchas generaciones de escritores y escritoras de Málaga. Con Ediciones del Genal y Mitad doble, ilustración y maquetación de Carmen Larios, sale a la luz un mundo lleno de Ana.

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Los suspiros de Augusto, Carlos y Sandra

Suspirar es un acto que relaja cuerpo y mente. Que si mientras bostezar, es un acto de oxigenación del cerebro, suspirar oxigena el alma. El suspiro puede ser debido a la tristeza, a echar algo de menos, por melancolía… 


Pero también podemos suspirar por otros menesteres, como por ejemplo, por placer, por erotismo, por sexo. Pero no sexo del que ahora estamos acostumbrados, y por la palabra sexo en sí, que nos confunde. Una caricia, una mirada, un susurro puede ser sexo. No el contacto genital y mínimamente espontáneo es sexo, a veces eso es tan efímero que se queda en “se”. 

Augusto López, Carlos Bolívar y Sandra Lara, nos traen con Mitad Doble ediciones: Pequeña enciclopedia de suspiros. Un libro de relatos, poesía, prosa poética; acompañado de fotografías, miradas, erotismo. 


Cada uno de los artistas, en su modalidad, es un profesional y un experto en aquello que hacen. Me refiero a texto e imagen, más allá de ello, en el erotismo carnal, no cabe duda que son doctorados. 

Nos llenan de suspiros por saber e imaginae más. Por llenarnos de placeres, de otorgarnos la posibilidad de tener entre nosotros un libro atemporal; como aquel que nuestros abuelos de los abuelos, ocultaban por su picardía. Pero esta vez, llenos de un amor incomparable, a la belleza. 


En cualquier librería que se solicite podemos hacernos con un ejemplar. Y sinceramente, yo no lo dejaría pasar (suspiro). 

Trasmundo

Buscar una historia. Hoy es de esos días en los que lees, pero no ves nada. En los que ha pasado varios días iguales, te das cuenta que han pasado meses, en que no encuntras nada. La inspiración ha desaparecido, y sólo lo pones con tilde porque odias a la Rae y sus normas, y te hace más gracia que ayer el emoticono de la caca que sonríe. 💩

En la montaña de libros esta Trasmundo, una colección nueva de micronovelas que nace en los talleres de escritura creativa y ve la luz en la editorial de Mitad Doble. Una obra escrita por uno de los alumnos, compañero de letras y amigo, Antonio Luis Gómez Molero. Lo leo. 

Encuentro ese mundo, que me provoca un pellizco enorme en el pecho. Es increíble, ese pellizco es inmenso, se agarra al pecho con desesperación y yo, me siento un discapcitado de las letras. ¿Leerse este libro? No. Este pequeño libro hay que desgustarlo, vivirlo. 

Mi más enorme enhorabuena. 

Termino de leerlo y a mi lado, la inspiración. 

#Documentación1

17 de noviembre 2014

He decidido descargar mis ideas, mis miedos, mis sentimientos; mi todo. Aprovechando que tengo este blog, he pensado en compartir por las redes, para quien se comparta, mi proceso de documentación de mi nueva novela. Después del éxtasis de mi primera publicación en solitario, con mis amores de Mitad Doble, me he puesto en marcha en contar aquello que llevo dentro.

Llevo más de dos meses con el proceso y desde que comencé, he asumido ya, que no será demasiado fácil. La idea que me corroe por dentro comenzó un 18 de julio de 1936. Después del golpe de estado, en Málaga, en el seno de mi familia materna venida desde Jaén hacía años antes, mi tía abuela que formaba parte del sindicato CNT se une a las armas. Viuda, con dos niños a su cargo, se une además a una lucha interna, de amor con un radical por el que siempre estuvo enamorado.

Málaga febrero de 1937 huye por la famosa carretera de Almería en lo que más tarde se conoció como, la desbandá. Y en ese momento comienza mi documentación. El proceso de la huída de Málaga fue la antesala de los experimentos de alemanes e italianos en el tema de bombardeos y técnicas que más tarde utilizaron en la Segunda Guerra Mundial. El gran desconocimiento del acontecimiento histórico es una gran pena y lastre que tenemos encima. Recordar lo que sucedió no es abrir heridas, sino reconocer errores para no repetirlos, y dar descanso a aquellos que sin saber por qué, huyeron con el miedo latiendo en sus corazones.

Comienza la #Novela

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Y comienza la esperada cuenta atrás.
Las mujeres que fui es un proyecto que comenzó con todo mi amor, hace cuestión de unos años. Se gestó en los talleres de Mitad Doble, aún cuando se daban en Calle Santa María (Ahora se dan en la Librería Proteo)
Ese esbozo se convirtió en un proyecto más serio y mi querido amigo Augusto López no dejó de dudar un momento -Tienes que publicarlo-
Y con las mangas remangadas puse en marcha mi exposición Libros Colgados. Después de reponer durante tres meses, más de cuatro veces la exposición debido a sus ventas, ahora miro entre mis manos, un pequeño hijo.
Con el prólogo de María Luisa Porras (la cual adoro), maquetado por Món Magán, corregido por Pilar Arijo y apoyado por mis amados mitaddobleros. Sale adelante.
Ahora mi turno, dejarlo ir, y el del lector, recogerlo.