#Recomiendo #leer : “Hôzuki, la librería de Mitsuko” de Aki Shimazaki

Aki Shimazaki, ha sido la persona que con una gran delicadeza, y con unas letras que se me han antojado más como cuchillas que como letras en sí; me han arrancado la venda de mirar más allá de lo que siempre miraba.

Yo, que trabajo de forma esporádica como librero y que soy monitor de talleres en una librería, hizo que profundizar en el libro fuese una delicia. De hecho, jamás voy a olvidar cómo llegó a mí, ese mismo día trabajaba en la Librería Proteo de Málaga, me tocaba hacer una devolución de libros, y aburrido en la monotonía de reírme mientras pasaba ejemplar por ejemplar por el ordenador, me paré a hojearlo. Al principio fue su cubierta la que me llamó la atención (ejemplo de que siempre un buen diseño es primordial), después miré de qué trataba e hice un pequeño paseo por sus páginas. Intenté de muchas maneras buscarle el estilo, pero esa profundidad, la fuerza y su compleja forma de ir al grano, hacen que me perdiese entre las líneas.

Un hijo sordomudo, una librería; un día entra una mujer con su hija: todo cambia. Ese pequeño gesto, ese pequeño día a día que tenemos, puede hacer que para nosotros, o para cualquiera, le cambie su vida. Igual que la entrada de este libro a mi vida, en un día cualquiera.

Me fascina lo nuevo, lo nunca visto, y aquí encuentro un mundo nuevo en el que leer se convierte en una aventura llena de aparente fragilidad.

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#Recomiendo #leer “Crónicas del mal amor” de Presina Pereiro

El amor, un bálsamo para el alma cuando es correspondido, pero una tortura cuando no es así. El llanto se vuelve el diálogo del dolor, la tristeza el semblante y lo que una vez, en tantas novelas, era el fin adecuado y que justifica todos los medios para conseguirlo; para el personaje es el camino del sufrimiento en cada una de las páginas .

El imperio Otomano que se enfrenta en la cruel (y desconocida para muchos) batalla de Lepanto. En la que el gran emperador español, se enfrentó de forma directa por el control absoluto de Europa y el Mediterráneo. Y ese gran acontecimiento, que marcó un antes y un después, hizo que cambiase el rumbo de los acontecimientos para una simple embarcación y una mujer.

Presina Pereiro, no nos intenta dar lecciones de historia, sino de vida. En la que después, de esa gran batalla naval, crea un personaje duro, con una personalidad sometida ante una cristiandad que se impone por la fuerza. Su maestría en las letras es algo que me llamó la atención desde el primer párrafo. Siempre, los escritores que se documentan en exceso, nos intentan volcar hasta la saciedad, de aquello que saben; pero en este caso no. Las pinceladas históricas, son únicamente para ambientarnos. La Sevilla capital que comercia con los vencidos, el dolor reprimido de los personajes, que son trasladados a una Málaga que se aprovecha de las desgracias ajenas; y en el centro de todo, ella: la mujer.

Yo, que adoro el papel de la mujer en la literatura, me enamoré del poder hipnótico del la forma de narración de la novela. Escrita de una forma muy personalista, me mostró qué pudo sentir la mujer de aquella época, en la que, arrancada de su mundo, es vendida, violada y sometida por otra cultura y por el hombre. Su mundo, desmoronado y sumergido en aquellos barcos perdidos en el mar, se sumerge además su futuro, su amor y su vestido de amor.

Vista de un personaje

Tiene los ojos manchados de soledad. Por las mañana el escozor en ellos es una canción desesperada, y como un nerudiense, se cree poeta. 

Despierta cada día en una habitación de paredes mohosas, una ventana con cristal rajado y una puerta confiscada. A primera hora recuerda sus sueños, e intenta hacer todo lo posible por olvidarlos. 

Su aliento es vidrioso, cortante, como si al hablar sintiese un pequeño bisturí en la garganta. 

Abre una carta que recibió el día anterior. En sus manos, el tacto del papel se le hace insoportable, una sensación de puercoespín. Recuerda que por eso nunca llegó a escribir, aunque se le daba bien (o eso creía). 

La mañana se le presenta como otras, sin más que un palpitar seco en el pecho, un resquemor en la cabeza y un dolor de pulmones. 

Estornuda, un sabor de anís estrellado se le cuela en la nariz. Un fuerte olor a humo inunda la calle: han abierto de nuevo los bares para ventilarlos, piensa. Y una vez, con un desayuno de sobras de pan y agua-chirri con café, se siente preparado para el primer cigarro de un tabaco negro irrespirable. 

Pasea por la calle, porque no hay nada más que hacer por ella. La guerra se ha ceñido con todo, y más que nada, con todos. Los cristales se amontonan en cada esquina, arremolinándose con hojas secas y octavillas que vuelan en remolinos con el aire de levante. 

Es temprano, la humedad se resiente en el adoquinado. No hay nubes, ni sol ni bombarderos. 

La ciudad se le antoja un salmo bíblico sin sentido, un mantra que por mucho que la pasea, no termina de acostumbrarse a ella. 

Llega a la desembocadura del río y una nata acorchada, se mece sin siquiera tocar el agua. 

A su derecha comienza la playa del Bulto. Una mujer vestida de negro, joven, con el pelo arañando su espalda; camina con los pies engullidos en la arena. Es bella, al menos, tiene esa belleza que da el hambre y la pena. Una belleza escuálida, de color perla que hace la piel brillar. 

La mira y apura otro cigarro, no le importa gastarlos, ya no importan demasiadas cosas. 

Ella sale de la arena, descalza, con unos zapatos tan desgastados como sus ojeras, se sacude los pies con golpes. Siente en sus manos la textura de la planta de sus pies, la sequedad de los talones, agrietados hasta provocar senderos inconclusos. 

El cigarro se le termina, un aire de poniente se levanta perezoso y disemina las cenizas. Al fondo se comienzan a oír unos motores, que rompen con furia el cielo. El estruendo es monótono, solo les hace mirar al cielo y suspirar. La costumbre les hace ver las tripas abiertas de los aviones sin sorpresas. La caída de las bombas es simple, elegante dibujando una línea que impacta con tranquilidad. 

El estallido es seco. Él se limpia los ojos, aún le escuecen. 

(RE)Amor


Ella aparece, quizás no tiene ganas de hablar, pero debe hacerlo. Le atormenta no saber qué decir, y una corriente eléctrica recorre su columna. Su cráneo cruje, siente que es una cáscara amarga que nada más le sirve para guardar secretos, rencor, pensamientos inacabados y otros sentimientos agrios. Él sabe lo que va a decirle, pero espera que dé el primer paso para defenderse. Guarda en sí mismo, la confianza suficiente de saberse amado, de ser su droga, o más bien de ser su amo. La domina, le encanta esa sensación de sumisión, de controlar mediante su boca los gemidos cuando están en la cama. Pero ella se lo niega.

Intenta desaparecer, pero allí plantada en la habitación, no puede dar marcha atrás.

—Vas a dejarla —dice muy convencida

—Sabes que no lo haré.

—Jamás nos tendrás a las dos.

—Jamás he pretendido teneros.

Ella, que se lame los labios en un gesto automático, siente de nuevo una gran presión en la cabeza y un sabor salado en la lengua; un regusto pasado. Nota la circulación de la sangre surcar por las venas, una velocidad que le electrifica las manos. Un flujo intermitente de respiración que le llena los pulmones, siente el frío del aire que se calienta poco a poco en el pecho, hasta ser cómodo para tragarlo. Una pequeña palpitación en la sien, se toca la frente y nota esa minúscula vena surgiendo y desapareciendo poco a poco. Nota el cerebro algo inflamado, como si quisiera escaparse de su recipiente, una sordez que le impide escuchar nada que no fuese su organismo. El sabor salado se vuelve pastoso, dejando unos surcos blancos en la comisura de la boca.

Él cae al suelo. Con un suspiro arcaico.

Ella, se limpia la comisura blanca de los labios. Lame. Y el sabor oxidado de saberse victoriosa, le recorre la garganta.

#Charla #coloquio en la Blioteca provincial de Málaga

Biblioteca provincial de Málaga

El próximo día 6 de marzo a las 18:00 en la Tercera Planta de la Biblioteca provincial de Málaga (Avda Europa 46), tendré el honor de mantener una charla coloquio sobre mi libro “Las mujeres que fui”

Charla coloquio del libro Las mujeres que fui

La charla estará dirigida por mi querido compalero y amigo Juanjo L Gallego. También podré compartir esos momentos con mi gran amiga Malú Porras, la cual escribió un maravilloso prólogo. (Aunque tengo que decir que le regañé bastante, porque no quise que hablase sobre mí, aunque el amor la llevase a ello)

Escribir, no es sólo un proceso creativo que requiere un esfuerzo de estar, horas y horas, luchando: con el ordenador, con la pereza; con el estrés y otras malas artes. Escribir también es compartir, mantener largas charlas sobre tu obra en lo que puede, o debe ser. También escribir es promocionar, aunque esta parte es nueva para mí, y me supone grandes espuerzos, ya que no quiero que nadie piense que soy un pedante egocentrista.

Así, que ya puestos, quiero compartir y escribir esta hoja con todo el que se preste, poniendo simpre, la certeza del corazón.

Agenda cultural de Málaga

#Documentación1

17 de noviembre 2014

He decidido descargar mis ideas, mis miedos, mis sentimientos; mi todo. Aprovechando que tengo este blog, he pensado en compartir por las redes, para quien se comparta, mi proceso de documentación de mi nueva novela. Después del éxtasis de mi primera publicación en solitario, con mis amores de Mitad Doble, me he puesto en marcha en contar aquello que llevo dentro.

Llevo más de dos meses con el proceso y desde que comencé, he asumido ya, que no será demasiado fácil. La idea que me corroe por dentro comenzó un 18 de julio de 1936. Después del golpe de estado, en Málaga, en el seno de mi familia materna venida desde Jaén hacía años antes, mi tía abuela que formaba parte del sindicato CNT se une a las armas. Viuda, con dos niños a su cargo, se une además a una lucha interna, de amor con un radical por el que siempre estuvo enamorado.

Málaga febrero de 1937 huye por la famosa carretera de Almería en lo que más tarde se conoció como, la desbandá. Y en ese momento comienza mi documentación. El proceso de la huída de Málaga fue la antesala de los experimentos de alemanes e italianos en el tema de bombardeos y técnicas que más tarde utilizaron en la Segunda Guerra Mundial. El gran desconocimiento del acontecimiento histórico es una gran pena y lastre que tenemos encima. Recordar lo que sucedió no es abrir heridas, sino reconocer errores para no repetirlos, y dar descanso a aquellos que sin saber por qué, huyeron con el miedo latiendo en sus corazones.

Las mujeres que fui

Presentación 5El pasado 25 de octubre, pude compartir un pequeño rayo de luz, mi primer libro “Las mujeres que fui”. Después del miedo inicial de publicar en solitario, de vueltas y búsquedas de fórmulas de auto-engaño, rompí en pedazos las incertidumbres para envolverme con un fino manto de CERTEZA.

Las mujeres que fui” es una pequeña novela compuesta de tres relatos: Salomé, la mujer del vientre de oro que seduce y que ahora es seducida. Alma, la segunda mujer que nunca pudo tener otro nombre que no fuese ese. Y Ella, una mujer sin nombre, que intenta controlar todo excepto el amor que se le escapa entre los dedos.

Fue un placer compartirlo con Ecuación Natural, la nueva tienda de cosméticos naturales en la calle Ramón Franquelo del centro de Málaga; con lacolaboración en la organización de Flor Zen, la preciosa tienda floral de Calle Beatas y la Asociación Barrio Picasso.

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En ésta nueva apuesta editorial de Mitad Doble, siempre tendré que agradecer a mis compañeros Augusto López, Amor de Pablo, Juan José L Gallego, Mon Magán, Laura Cerezo y Malú Porras (ésta última además prologuista de la novela) por estar siempre apoyando

A mis queridos amigos de la Librería Proteo, Jesús, Pepe por estar aconsejando y todo el equipo de la librería, Susana, Rosa, Carmen… ¡Todos! Escaparate Proteo

Ya todos, sumarme una vez más por haberme arropado, por compartir este momento conmigo, aunque incluso en la distancia; mi mitad estuvo tan presente como siempre.

¡Os quiero!

Si estás interesado en comprar el libro puedes solicitarlo en Librerías Proteo o en cualquier librería o haciendo click AQUÍ

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#Taller de #EscrituraCreativa Juvenil

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Hoy como cada Martes, en la Librería Proteo, imparto el taller de Escritura Creativa Juvenil.
Mis alumnos (que nunca pensé poder decir eso de mis alumnos) ríen con pequeñas bromas entre ellos.
Nunca pensé que estos momentos podían llenar tanto, ver como crecen y cada vez escriben mejor de una forma tan atípica como la mía. Hoy cada uno debe de hacerlo con restricciones, uno sin utilizar comas, otro sin los puntos… Para que puedan de un modo u otro conseguir desatar esa furia que llevan dentro.
¡Prepárate mundo artístico!

#LibrosColgados Cuarta Edición

Presentación

Y no hay dos sin tres, pero tampoco cuatro. Es la cuarta vez que, desde hace dos meses, se ha vuelto a reponer todos los lienzos, expuestos y a la venta, en la Librería Proteo de Málaga.

El orgullo es inmenso para mí, como autor de este pequeño proyecto, el cual no esperaba la inmensa acogida recibida.  Y el, siempre infinitvo, apoyo de mis compañeros de Mitad Doble y Librerías Proteo.

Es por ello que durante todo el mes de septiembre, he regalado a la librería ocho pequeños Libros Colgados, para que todos puedan participar en varios sorteos que irán preparando.

A todos, nuevamente, gracias eternas. Y animar a participar en todo este proyecto, el cual va dirigido como una campaña para la publicación de mi primera novela. Gracias.

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Exposición “Libros colgados”

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Después de tanto aludir los caminos, de subidas y bajadas, llantos y risas; pensé en que al final toda mi alma la tenía que colgar.  Mis manos y mi espíritu es una letra tras otra que no deja de unirse a las demás, que termina por componer mi mundo. Y con todo un universo por compartir.

La exposición “Libros colgados” son lienzos donde he plasmado con mi vieja máquina de escribir, aquello que me corre. Vueltos a montar de nuevo, uno a uno, terminé de contar esa historia pintando con el corazón.

Cada uno de ellos, es original y único, formando trozos de mi aliento.

Agradecer la colaboración incondicional de Mitad Doble y Librerías Proteo.

 

Atardecer en la cama

20140301-235611.jpg(Foto Maite Fernández-Campón)

Por eso, de aquello de que te quiero,

de síntesis infrahumanas,

de pensar que todo acaba como empieza.

De las calles que se vuelven penumbra cuando asoma la luna,

caminando entre escombros de pasados marchitos,

olvidados.

Por eso, de conocerte sin conocer,

de hablar contigo sin voz.

Por eso y sólo por eso,

te quiero.

Riendo me tumbé, guardando debajo de la cama,

en una caja vieja de zapatos;

el sol.

Tiré por la ventana las manillas del reloj dejándolo en silla de ruedas.

Mi taquicardia extrema, me tranquilizó

La ciudad dormía apagada,

con luces cansadas de trabajar.

El recuerdo de tu sudor amargo,

se me calaba en la piel,

entorpeciendo mi respiración.

Me senté en la cama dándole una patada a la vieja caja de zapatos.

Intentando saber,

si anoche,

soñé.

Greti preciosi

20140301-235528.jpg(Foto: Maite Fernández-Campón)

A veces, lo único que importa, es tocar la luna a dos manos. Sonreírle al cielo y dejar latir el corazón.
A veces, a faltas de fuerza sobrehumana, deben volar las aves del paraíso en un atardecer sin ocaso.
Y a veces, sólo a veces, uno debe de ser lo que su alma le dicte.

Algún día

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(Foto Maite Fernández-Campón)

Según vivimos, actuamos de un modo u otro. Dependiendo siempre de aquellas cartas, que nos han dado para una partida, sabida de antemano, perdida.

Algún día, se oirán como caen los ángeles desnudos del cielo, en algún momento que no esperemos, que pase nunca más.

Algún día, se quitarán las ropas las monjas recatadas, para sorprender a las nubes que sinceras, ni las miran.

Y cuando llegue aquel día, ese momento que no nos llega. Sonreirán los pájaros con los picos engalanados.

Aquel día, en el que explotará el corazón palpitante en la boca.

Algún día que aprendamos a hacernos el amor, un día que no sabemos en qué calendario se esconde, ni en qué agenda está anotado.

Ese día que se repetirá en sus noches yo dejaré de escribir, para que tus noches sean las mías.

Algún día.

Desde el betún de Judea

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(Foto Maite Ferández-Campón)

Desde el betún de Judea que me bañó la piel, perseguimos los sueños que resbaladizos, se escapan entre los dedos.
Los besos quedan olvidados tras las puertas, cerradas con cal y sin canto de sirenas que no dicen nada.
Y consumidas las velas que alumbraron nuestros cuerpos, no parpadean sobre ninguna piel abandonada.
La suerte se me convierte en una baraja mal mezclada, en una cuestión de pasos de bailes ya ensayados.
Y el pasado un pañuelo con viejos aromas que utilizamos cada invierno.