Sueño

Cansada ya estoy de nuevo, de untarme la melancolía como la fiebre para vencer a febrero y sus noches. Todas las noches.

Sin tener la certeza de saber lo que me ocurre. Pensando que con un suspiro viajaré con la brisa sobre la palma de mi mano. Eso sueño al no dormir.

Me asomo por la ventana hacia la lejanía que me tiñe la piel.

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Las mujeres que fui

Presentación 5El pasado 25 de octubre, pude compartir un pequeño rayo de luz, mi primer libro “Las mujeres que fui”. Después del miedo inicial de publicar en solitario, de vueltas y búsquedas de fórmulas de auto-engaño, rompí en pedazos las incertidumbres para envolverme con un fino manto de CERTEZA.

Las mujeres que fui” es una pequeña novela compuesta de tres relatos: Salomé, la mujer del vientre de oro que seduce y que ahora es seducida. Alma, la segunda mujer que nunca pudo tener otro nombre que no fuese ese. Y Ella, una mujer sin nombre, que intenta controlar todo excepto el amor que se le escapa entre los dedos.

Fue un placer compartirlo con Ecuación Natural, la nueva tienda de cosméticos naturales en la calle Ramón Franquelo del centro de Málaga; con lacolaboración en la organización de Flor Zen, la preciosa tienda floral de Calle Beatas y la Asociación Barrio Picasso.

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En ésta nueva apuesta editorial de Mitad Doble, siempre tendré que agradecer a mis compañeros Augusto López, Amor de Pablo, Juan José L Gallego, Mon Magán, Laura Cerezo y Malú Porras (ésta última además prologuista de la novela) por estar siempre apoyando

A mis queridos amigos de la Librería Proteo, Jesús, Pepe por estar aconsejando y todo el equipo de la librería, Susana, Rosa, Carmen… ¡Todos! Escaparate Proteo

Ya todos, sumarme una vez más por haberme arropado, por compartir este momento conmigo, aunque incluso en la distancia; mi mitad estuvo tan presente como siempre.

¡Os quiero!

Si estás interesado en comprar el libro puedes solicitarlo en Librerías Proteo o en cualquier librería o haciendo click AQUÍ

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Desde el betún de Judea

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(Foto Maite Ferández-Campón)

Desde el betún de Judea que me bañó la piel, perseguimos los sueños que resbaladizos, se escapan entre los dedos.
Los besos quedan olvidados tras las puertas, cerradas con cal y sin canto de sirenas que no dicen nada.
Y consumidas las velas que alumbraron nuestros cuerpos, no parpadean sobre ninguna piel abandonada.
La suerte se me convierte en una baraja mal mezclada, en una cuestión de pasos de bailes ya ensayados.
Y el pasado un pañuelo con viejos aromas que utilizamos cada invierno.